Empanada de Pollo
Estas empanadas están llenas de alma. Con una masa dorada y crujiente hecha de Harina PAN, se convierten en el lienzo perfecto para un relleno jugoso de pollo aliñado: sazonado con ajo, cebolla, ají dulce, y un toque de comino que despierta los sentidos. El pollo se cocina lentamente para que cada hebra absorba la sazón, y al morderla... ¡es un abrazo de sabor!
Ideales para quienes buscan ese equilibrio entre lo tradicional y lo sabroso. Perfectas para packs degustación, brunches temáticos, o como protagonistas de una experiencia gastronómica que evoca recuerdos de casa.
Empanada de Queso
Crujientes por fuera, suaves y derretidas por dentro. Estas empanadas venezolanas están hechas con Harina PAN, lo que les da una textura firme pero delicada, con ese sabor auténtico que solo el maíz precocido puede ofrecer. Rellenas con queso blanco fundido que se estira en cada mordida, son una explosión de sabor criollo y confort.
Perfectas para desayunos, meriendas o como parte de un brunch latino. Al freírse, su masa se dora con un acabado irresistible, mientras el queso burbujea y perfuma el aire. Cada empanada es un pedacito de hogar, ideal para compartir o disfrutar bien calientitas.
Golfeados
Dulces, perfumados. Estos golfeados artesanales, de 188 gramos cada uno, se presentan en una fila generosa de 40 cm, perfecta para compartir. Su masa suave en espiral está rellena con papelón rallado, queso blanco y un toque de anís, creando un balance entre dulce y salado que los hace irresistibles. La superficie ligeramente glaseada y dorada aporta brillo y sabor casero. Son un clásico del paladar criollo, ideales para desayunos con café o para regalar un momento de tradición venezolana.
Mandoca
Las mandocas son ese bocado que abraza la nostalgia del Zulia. Hechas con harina de maíz precocida, plátano maduro bien triturado, queso rallado (generalmente blanco y salado), un toque de papelón derretido y anís, se moldean en forma de lazo antes de freír. El resultado: una joya crujiente por fuera, con corazón suave, dulce y salado. Su aroma evoca calles tempranas, café humeante y desayuno de casa.
Son ideales como producto emocional, desayuno popular o ícono gastronómico de identidad regional.